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Accesorios Postquirúrgicos | BeShapy by Salome
¿Qué son los Accesorios Postquirúrgicos | BeShapy by Salome?
Los accesorios de compresión postquirúrgica son prendas y dispositivos diseñados para ejercer presión terapéutica sobre áreas anatómicas específicas durante el proceso de cicatrización después de procedimientos estéticos. A diferencia de la faja postquirúrgica convencional —que actúa sobre una superficie amplia del tronco—, los accesorios trabajan de forma puntual y diferenciada sobre regiones que la faja principal no puede alcanzar con suficiente eficacia. Desde la perspectiva de la cirugía plástica, la compresión postoperatoria cumple cuatro funciones fundamentales: controlar el edema intersticial, prevenir la acumulación de seromas, guiar la piel hacia los tejidos profundos durante la contracción cicatricial y reducir la incidencia de irregularidades cutáneas como la fibrosis y las ondulaciones superficiales. Los accesorios focales permiten que estas funciones se ejerzan con precisión quirúrgica en zonas donde la faja sola resulta insuficiente. Los tres principales accesorios de compresión focal son las espumas moldeadoras, la mentonera postquirúrgica y el chaleco postoperatorio. Cada uno responde a necesidades clínicas específicas y se indica para procedimientos distintos dentro del universo de la cirugía estética.
Compresión Focal para una Recuperación Óptima— Experiencia Salome
El chaleco postoperatorio es una prenda de compresión primaria diseñada para cubrir el tórax y la espalda alta, regiones anatómicas que quedan fuera del alcance de la faja abdominal convencional. Su función es ejercer una compresión uniforme y sostenida sobre toda la superficie torácica, anterior y posterior, para controlar el edema, prevenir seromas y favorecer la cicatrización de los tejidos intervenidos.
Confeccionado en tejido Powernet de alta densidad, el chaleco postoperatorio Salome ofrece una presión terapéutica de aproximadamente 25 a 30 mmHg, el rango clínicamente establecido para la compresión postquirúrgica efectiva en tórax. Su diseño incluye broches frontales ajustables que permiten regular la presión a lo largo del proceso de recuperación a medida que el edema remite, y tiras de hombro ajustables que garantizan el ajuste anatómico correcto sin desplazamiento de la prenda. Los procedimientos quirúrgicos que más frecuentemente requieren el uso de chaleco postoperatorio son:
La corrección de los depósitos grasos en la zona torácica —tanto en la espalda baja como en las axilas y flancos superiores— exige compresión específica sobre estas superficies.
La reducción del tejido mamario en hombres es uno de los procedimientos en los que el chaleco resulta más importante, ya que proporciona la compresión anterior necesaria para la adherencia cutánea.
En cirugías de reconstrucción o reducción mamaria, el chaleco ofrece soporte y compresión sobre la zona intervenida.
Como complemento a la recuperación de procedimientos que requieren un soporte estructural adicional del tronco superior.
La mentonera postquirúrgica es el accesorio de compresión diseñado específicamente para la región cervicofacial. Se trata de una prenda de compresión anatómica que actúa sobre el área submandibular, el cuello y la región parotídea, ejerciendo una presión terapéutica controlada que favorece la adherencia cutánea, previene la acumulación de líquido y guía la piel hacia los planos profundos durante el proceso de cicatrización. Las indicaciones quirúrgicas para las que la mentonera es un elemento fundamental del protocolo de recuperación son
El procedimiento más común de reducción de papada, en el que la compresión cervicofacial es imprescindible para prevenir seromas y lograr la adherencia de la piel al plano muscular.
La compresión uniforme posterior al lifting reduce el edema, minimiza el riesgo de hematomas y mejora la calidad del resultado final.
La corrección del músculo platisma requiere compresión directa sobre la región anterior del cuello para consolidar el resultado quirúrgico.
Procedimientos de tensado de piel en el cuello que se benefician de la compresión sostenida para optimizar la cicatrización.
Las espumas moldeadoras son láminas de espuma de densidad calibrada que representan el accesorio de mayor versatilidad en el protocolo postquirúrgico. Su principal característica diferenciadora es que pueden cortarse y moldearse libremente para adaptarse con exactitud a cualquier área anatómica, sin importar su forma, tamaño o contorno. Esta propiedad las hace únicas: ningún otro accesorio puede personalizarse con tanta precisión para responder a las necesidades específicas de cada paciente.
El mecanismo de acción de las espumas moldeadoras consiste en colocarse entre la piel y la faja postquirúrgica, generando una compresión focal adicional sobre la zona de interés. Al distribuir la presión de la faja de forma concentrada y uniforme sobre superficies irregulares, las espumas corrigen la tendencia de la faja a ejercer presión insuficiente en las áreas de relieve menor y excesiva en las de relieve mayor.
Las indicaciones clínicas más frecuentes para el uso de espumas moldeadoras incluyen:
Zonas que la faja no puede comprimir de manera homogénea por su geometría anatómica.
Ondulaciones superficiales, depresiones o asimetrías localizadas que requieren presión directa y sostenida para su corrección.
Áreas de endurecimiento subcutáneo donde se ha iniciado un proceso de fibrosis que responde favorablemente a la compresión focal prolongada.
Cara interna de los brazos y muslos internos, donde la faja convencional no alcanza o no ejerce suficiente presión.

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