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Tablas abdominales y accesorios
¿Qué son las Tablas abdominales y accesorios?
Una tabla postquirúrgica es un accesorio de compresión focal fabricado en espuma de alta densidad con un grosor de 5 a 8 milímetros. Se coloca directamente sobre la zona tratada quirúrgicamente, entre la piel del paciente y la faja postquirúrgica, con el objetivo de aplicar una presión localizada, uniforme y constante que la faja por sí sola no puede generar sobre superficies planas o curvas específicas del cuerpo. La principal razón por la que los cirujanos plásticos la recomiendan es su capacidad para colapsar el espacio intersticial que se genera tras la extracción de tejido adiposo durante la liposucción. Cuando se retira grasa, queda un vacío microscópico entre la piel y el músculo que, si no se comprime adecuadamente, se llena de líquido seroso (seroma) o de fibrosis irregular que produce ondulaciones y endurecimiento de la piel. La tabla postquirúrgica, al ejercer presión focal constante sobre ese espacio, dirige la adherencia tisular de manera ordenada y previene estas complicaciones. La evidencia científica demuestra que los pacientes que utilizan faja junto con tabla postquirúrgica registran entre un 40 y 60% menos de irregularidades cutáneas visibles a los 6 meses del procedimiento en comparación con quienes solo usan faja (p<0.01). Este dato respaldo la indicación universal de la tabla como parte del protocolo de recuperación post-liposucción.
Compresión Focal para una Recuperación Óptima— Experiencia Salome
Existen tres tipos principales de tablas postquirúrgicas, cada uno diseñado para una zona corporal específica según el alcance de la liposucción practicada. Conocer sus diferencias es fundamental para elegir el accesorio correcto y seguir correctamente las indicaciones del cirujano:
Diseñada específicamente para liposucción abdominal. Su superficie plana cubre la zona anterior del abdomen desde el apéndice xifoides hasta el pubis. Al interponerse entre la piel y la faja, aplica presión focal sobre toda la pared abdominal anterior, colapsando el espacio intersticial post-lipo, previniendo la formación de seroma, combatiendo el efecto de "piel de naranja" y acelerando la adherencia entre la piel y la fascia muscular subyacente. Se recomienda iniciarla entre la semana 3 y la semana 4 postoperatoria, usarla de 6 a 12 horas diarias y mantenerla durante 8 a 12 semanas.
Diseñada para liposucción de espalda y flancos. Resuelve un problema técnico fundamental: la curvatura natural de la región lumbar y torácica hace que la faja postquirúrgica ejerza presión desigual sobre el dorso, siendo mayor en las prominencias óseas y casi nula en las concavidades. La tabla lumbar distribuye la compresión uniformemente sobre toda el área tratada dorsal, eliminando esta disparidad y garantizando una adherencia homogénea del tejido. Se recomienda iniciarla también entre la semana 3 y 4, con un uso diario de 8 a 12 horas.
Diseñada para liposucción circunferencial —también conocida como lipo 360— que trata simultáneamente abdomen, flancos y espalda en toda la circunferencia del tronco. Esta tabla rodea completamente el torso y proporciona compresión focal uniforme en los 360 grados del área tratada. Debido al mayor volumen de tejido intervenido, el protocolo de inicio es ligeramente más tardío: se recomienda comenzar entre la semana 4 y la semana 5, con un uso de 6 a 10 horas diarias.
Si la liposucción fue solo abdominal, la tabla abdominal es suficiente. Si fue de espalda y flancos, se necesita la lumbar. Si fue una lipo 360, el fajón circunferencial es el accesorio indicado. El cirujano tratante siempre confirmará cuál corresponde según el procedimiento específico realizado.
El mantenimiento adecuado de la tabla postquirúrgica garantiza su efectividad terapéutica durante todo el protocolo de recuperación y previene la acumulación de bacterias o humedad que podría comprometer la cicatrización de la piel tratada.
Lava la tabla a mano con agua tibia y jabón neutro o jabón antibacterial de uso suave después de cada sesión de uso. Frota suavemente con los dedos o una esponja suave sobre toda la superficie. Enjuaga con abundante agua para eliminar todo rastro de jabón.
Presiona suavemente la tabla entre dos toallas para absorber el exceso de agua. No la retuerças ni la comprimas en exceso. Déjala secar en posición horizontal sobre una superficie limpia a temperatura ambiente, alejada del sol directo y fuentes de calor, ya que el calor excesivo puede alterar la densidad y la rigidez de la espuma.
Guarda la tabla en posición plana, nunca doblada ni enrollada, para preservar su forma y uniformidad. Una tabla que se almacena mal puede adquirir pliegues permanentes que generarían presión irregular al usarla.
Inspecciona visualmente la tabla cada semana. Si presenta deformaciones, bordes irregulares, zonas de compresión diferencial al tacto o deterioro evidente del material, es momento de reemplazarla. Una tabla en mal estado no ejerce la presión focal correcta y puede comprometer el resultado de la recuperación.
La colocación correcta de la tabla postquirúrgica es tan importante como el accesorio en sí mismo. Una tabla mal posicionada no ejerce la presión focal en el lugar correcto y puede generar marcas o incomodidad innecesaria.
La regla fundamental e innegociable es: la tabla siempre se coloca entre la piel y la faja, nunca sobre la faja. Colocarla sobre la faja eliminaría completamente el efecto de compresión focal, ya que la tela elástica actúa como amortiguador y distribuye la presión antes de que llegue al tejido tratado.
Durante los primeros días de uso puede experimentarse una sensación de presión más intensa de lo habitual. Esto es normal y esperado. Si la incomodidad es excesiva o aparece dolor agudo, consulta con tu cirujano antes de continuar usando la tabla.
Pasos para una colocación correcta:
Asegúrate de que tanto la piel como la tabla estén limpias y secas antes de la colocación. La piel húmeda puede causar rozaduras y la tabla húmeda pierde parte de su rigidez efectiva.
Coloca la tabla centrada sobre el abdomen, cubriendo desde el apéndice xifoides (la punta del esternón) hasta el pubis. Debe quedar completamente plana y centrada sobre la línea media del cuerpo, sin que sus bordes generen presión desigual sobre los flancos.
Coloca la tabla sobre la zona dorsal tratada, alineada con la región lumbar y los flancos posteriores. Debe cubrir uniformemente toda el área de la liposucción dorsal.
Envuelve el fajón alrededor del tronco de modo que cubra completamente toda la circunferencia del área tratada. Asegúrate de que no queden pliegues ni zonas de presión desigual antes de colocar la faja encima.

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